Señora Ewa Werner Dahlina embajadora que le apostó por la justicia de #Guatemala #CICIG

Una embajadora que le apostó a la justicia de Guatemala

Dª. Ewa Werner Dahlin

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Guatemala, diciembre 17 de 2009. Termina su período como embajadora de Suecia en Guatemala, la señora Ewa Werner Dahlin, una mujer que conoce muy bien este país, y que con su mirada de socióloga y experta en ciencias políticas, le apostó a mejorar la justicia de Guatemala.


Después de 16 años de ausencia, Ewa, como la llaman sus amigos, regresa a Estocolmo, Suecia, ciudad en la que creció y en la que vivió la mayor parte de su vida, y en donde se reecontrará con su familia, antes de dirigirse a su casa de campo en la isla de Gotland, para tomar un merecido descanso.


Excelentísimo Señora Ewa Werner Dahiin. Embajadora de Suecia; la lista de ambas delegaciones figura como Anexo I de la presente Declaración AntiguaII GRUPO DE DONANTES G 13.
La señora Werner, supo que el apoyo de Suecia a Guatemala debería estar enfocado en mejorar la justicia de Guatemala, primero por lineamientos de la política exterior de su país, y segundo, porque Guatemala no era un país extraño para ella. Hace diez años, después de la firma de la paz, la embajadora se dio cuenta de que el tema de los derechos humanos era muy nuevo entre la sociedad guatemalteca, según ella, “había mucho miedo en la sociedad. Alguien que hablara de derechos humanos era considerado comunista” lo que frenaba el avance de hacer valer los derechos de la población. “Eso ha cambiado. Yo creo que ya está aceptado por la sociedad guatemalteca que hay problemas de derechos humanos” y que la lucha por esos derechos ocupa un lugar importante, cada vez más amplio, mucho más amplio por el apoyo de la sociedad. “Lo vimos en todo lo que fue la ley de comisiones de postulación y más que todo en la misma elección de la Corte Suprema. Eso fue una coyuntura para lo que es la lucha por los derechos humanos” dice Werner.
“Guatemala, no puede volver atrás. Ese es -creo yo- uno de los cambios y avances más sólidos desde los acuerdos de paz, si tomamos eso como punto de partida. Los retos más grandes son la impunidad y la injusticia social. Es increíble. Aunque los acuerdos de paz fueron acuerdos muy amplios que incluían aspectos sociales; no se ha logrado cumplir ni una mínima parte de ellos: el derecho a la educación, el derecho a la salud, la igualdad entre hombres y mujeres, los derechos de los pueblos indígenas, todo esto se ha postergado. Yo hice unas últimas visitas al interior del país, hace dos semanas y realmente mi conclusión es que hay un sistema de apartheid. Es fuerte decirlo pero yo creo que hay que mencionarlo. Totonicapán, un pueblo que vive en la extrema pobreza -para tomar un ejemplo- vive en una especie de apartheid, no como lo fue en Suráfrica, pero allí se vive una discriminación total. Los pueblos indígenas, que son la mayoría de la población en Guatemala, adolecen de la mínima voluntad política de hacer pactos sociales, de desarrollar propuestas como para crear un estado mínimo”.
A Ewa Werner le parece que Guatemala no entró en la era de la globalización: muchos me han dicho a lo largo de estos años que tengo que entender que Guatemala es una sociedad muy conservadora, pero yo conozco otras sociedades muy conservadoras en ciertos sentidos culturales, pero que tienen -sin embargo- un desarrollo social político con equidad. Puedo hablar de países como Perú y Bolivia, que tienen ciertos rasgos parecidos a Guatemala y son países que yo conozco y no se pueden comparar.
Su carácter
“El otro día el Ministro de Cultura me invitó a hacer la ceremonia Maya de la carta nagual. Eso fue muy interesante porque ellos sacan los lados positivos y negativos. Decía que soy una persona con mucha fuerza, con mucha insistencia -terquedad llamarían algunos- pero consecuente con que tengo la posibilidad de ver cosas que otros no ven y realmente yo siento que a veces es así. Algunos le llaman intuición, pero yo sé que la intuición es una suma de experiencias de vida y un poco de claridad de ideas también. En el lado negativo, podría ser un poco agresiva, depende de cómo se interprete la agresividad, pues no necesariamente es algo negativo, significa que uno realmente no se rinde, si no que sigue insistiendo sobre un tema que es muy importante y eso creo que es algo que me caracteriza”.
¿Esas cualidades dentro de su trabajo como embajadora, y aquí, en un país tan complicado como Guatemala, le deben haber ayudado mucho para tener esa visión, para saber cómo o por donde guiar esa cooperación?
No ha sido fácil pero yo creo que siempre me han ayudado. Son algunas condiciones básicas como que el pueblo tiene derecho a la justicia y que las mujeres son iguales a los hombres. Verdades tan sencillas si uno las usa como motores.
¿Podríamos decir que es esa la orientación de la cooperación de Suecia?
Si. Además yo me puedo apoyar en la orientación tanto de la política exterior y las prioridades que tienen la política exterior, como lo tiene la cooperación. Tengo todo el apoyo ahí, incluso si miramos la política de la Unión Europea. Aquí en Guatemala se habla mucho de la dualidad, pues es un concepto que tiene la cultura Maya -muy fuerte-. Ese concepto me sirve para pensar en Guatemala y cómo hacer un balance del país, porque es un país lindísimo. La belleza del cielo azul -que es un encanto- y por otro lado, cómo quema el fuego de la injusticia y la impunidad. Estos dos polos opuestos son mi balance de Guatemala.
¿Ese apoyo a Guatemala se hace a través de la CICIG?
La CICIG es una herramienta que hay que apoyar. Los acuerdos de paz fueron un avance fundamental para seguir entendiendo, interpretando y sobre todo, para proponer cosas para Guatemala. Después de los acuerdos hubo -y hay- una impunidad, para lo cual yo uso el concepto de “impunidad histórica” y quiero volver a los avances: hay un avance muy importante últimamente porque hay unos juicios contra militares y paramilitares culpables de masacres y desapariciones, importantes e históricos. Y hay un comienzo también para terminar con la impunidad histórica. Eso es muy importante. Yo creo que hay que hacer un vínculo entre la impunidad histórica y la impunidad actual, como una de las máximas expresiones de la falta de un estado de derecho. Y de allí viene todo el concepto básico de que el resultado que esperamos de CICIG en la prolongación de su trabajo es que ocurran ciertos juicios, que se emitan informes de estructuras paralelas de crimen organizado, pero en la suma, el resultado a largo plazo debe ser el comienzo de la creación de un estado de derecho.
¿Cuál sería el mensaje para sus colegas de la cooperación internacional en relación al trabajo de la CICIG?
Seguir apoyando en varias dimensiones como se está apoyando. Con varias dimensiones quiero decir lo financiero, lo político, lo técnico, lo solidario. También a las contrapartes de la CICIG. Seguir el diálogo con las instituciones del sistema de seguridad y justicia del país para que, a la par de CICIG, se fortalezcan estas instituciones, de manera que en el momento en que termine el trabajo de la Comisión se hayan fortalecido lo mas que se pueda. Y a nivel internacional, como miembros de Naciones Unidas, GRULAC, OEA, Unión Europea, tenemos nuestro papel de apoyar y fortalecer el trabajo de la Comisión, la cual tiene proyección de nivel internacional.
Ewa Werner Dahlin, Embajadora
Socióloga, experta en ciencias políticas, con formación periodística. Su carrera se centrado en la cooperación internacional. También ha trabajado en investigación académica de ciencias sociales sobre los derechos de la mujer en el mercado laboral.

FUENTE CICIG